lunes, 22 de junio de 2015

Material de disección

Hola, te echo de menos...

Voy a coger tu cerebro y voy a sacarlo de esa cárcel que forma tu cráneo.

¿De nuevo me borras?

Lo abriré, lo cortaré. Separaré tu neocortex cerebral del resto de estructuras subcorticales. No quiero más, no necesito más.

Mis cosas malas no es que sean insignificantes, es que son realmente malas.

Diseccionaré, aislaré cada neurona, localizaré cada conexión, cada sinapsis. Voy a colocar dos lupas en mis ojos y a manchar mis manos con tu sangre.

Voy a lamer tus heridas y destripar tus entrañas; y así, por fin, voy a entenderte de una puta vez.

domingo, 31 de mayo de 2015

#06

Aquellos tristes pares, 
que dejaron de hablar en primera persona del singular para poder hacerlo en plural, 
perdieron toda su identidad, 
desechando su cerebro individual para compartir un único para dos. 

martes, 31 de marzo de 2015

Bendito corazón nuestro


Un buen día, tu amor te abandona y tú susurras, categóricamente, con el corazón aún en la mano palpitante, “nunca querré a nadie como te quise a ti”. Una verdad que sale de tu boca llenándote las vísceras, que crees firmemente y que resulta irrevocable. En ese momento, la intensidad y la pasión están hablando, y te resulta verdaderamente incomprensible querer a alguien como estás queriendo en aquél momento.

Pero luego, llega otra persona, te enamoras, llega la pasión y, si tienes la mala suerte, como pasa mucho en estos tiempos, te vuelven a abandonar; y apareces de nuevo en escena llorando, prometiendo amor eterno, con tu corazón, que después de sacártelo lo volviste a colocar, volviéndolo a sacar en mano palpitante, jurando que nunca amarás a alguien como lo estás amando ahora. Vuelves a creértelo, la intensidad de las emociones nunca falla; es cierto: Lo amo y jamás querré de esta forma. Pero de nuevo el tiempo pasa, te vuelves a meter el corazón en tu caja torácica y de nuevo vuelve a palpitar al ritmo de otro corazón, una y otra vez, con la misma intensidad y la misma sangre.

Una y otra vez, sin cansancio, sin retorno, ni olvido, ni aprendizaje.

Una y otra vez, hasta el fin de los tiempos del bendito corazón nuestro.

miércoles, 25 de febrero de 2015

sábado, 24 de enero de 2015

De gomas, tipp-ex y otras cosas

Inventaron la goma de borrar lápices y carboncillos. Luego vino la goma dura que borraba los bolígrafos.
Luego vino el líquido corrector con pincel, aquél con aplicador y, luego, más tarde, apareció el tipp-ex deslizante con cinta adhesiva.
¿Para cuándo el borrador para las cosas que hacemos?